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It was my grandmother

Fue mi abuela

 

When I was 8 years old she told me about Peru and she showed me pictures of Machu Picchu from a National Geographic Magazine. I don’t remember everything she said but I still can see the bright in her eyes looking at the printed images of the majestic old mountain.

She said, very clear, that one day we would take an plane to see it, in person, for a long long time. I got obsessed thinking in the feeling of being in an airplane for the first time, asking to the stewardess for a glass of apple juice and a bag of chips, like in the movies of Mary-Kate and Ashley Olsen (but this probably didn’t happened and I just imagined the whole scene).

Yo tenía ocho años cuando ella abrió una National Geographic para enseñarme fotos de Machu Picchu y hablarme sobre Perú. No recuerdo bien sus palabras pero todavía puedo ver el brillo en sus ojos viendo en el papel los retratos de la legendaria montaña vieja.

Me dijo, muy firme, que un día nos íbamos a montar en un avión para ir a verla en persona. Nos íbamos a tomar un largo rato para estar ahí, contemplando la montaña. Me obsesioné pensando en estar en un avión por primera vez. Me imaginaba pidiendo a la azafata jugo de manzana y una bolsa de papas tostadas, como en una película de Mary-Kate y Ashley Olsen (aunque esto probablemente no pasó en ninguna película y yo me lo imaginé).

I also thought up the feeling of being in front of the huge mountain, on the top of the huge mountain, under the huge mountain. Screaming, jumping, running around, with my grandma besides me, moving her long braid from one place to another, telling me to go faster.

También pensaba mucho en mí misma, frente a la enorme montaña, sobre la enorme montaña, bajo la enorme montaña. Gritando, saltando, corriendo alrededor, con mi abuela a la par, moviendo su larga trenza de un lado a otro, diciéndome que vaya más rápido.

She made me dream. She made me understand how big the world is. She showed me pictures of my father in from of the White House and pictures of my uncle Juan Luis visiting the holy land. She filled the house of NatGeo magazines and books of crazy travelers who were moving in a trans siberian train for 2 years or in a boat around Asia for a while.

I don’t remember when was the first time she took a plane to go to a new place. I think I was 10 and she went to Disney in Orlando. She brought me a new barbie and a bunch of stories. I don’t remember my questions. I don’t remember her answers, but I remember how much I wanted to follow her, to be like her.

Me hizo soñar. Me hizo entender lo grande que es el mundo. Abría los álbumes de fotos para enseñarme fotos de mi papá frente a la Casa Blanca o de tío Juan Luis en Tierra Santa. Llenó la casa de revistas NatGeo y de libros de escritores locos que viajaban en el tren transiberiano por un par de años o alrededor de Asia en un barco.

No recuerdo cuándo fue la primera vez que se montó en un avión. Creo que yo tenía 10 y ella fue a Disney Orlando. Me trajo una barbie nueva y un montón de historias. No recuerdo mis preguntas. No recuerdo sus respuestas. Me recuerdo a mí misma queriendo seguirla, queriendo ser como ella.

I spended a lot of time trying to explain to myself this need to see, taste and eat the entire world. Some weeks ago I traveled with my family to Guatemala and I paid a lot of attention to my grandmother. Her curiosity makes mine increase. She was stopping in different places, taking the same position to look at the people, the colors, the details of the dresses, the movement of the water, the shape of the volcanos, the textures of the food. Sometimes she was in silence, talking to herself. But other times she was looking at her side to tell me with her eyes that it was her who gave me this need. The most beautiful one.

Pasé mucho tiempo tratando de explicarme a mí misma esta necesidad de ver, saborear y comerme al mundo entero. Hace unas semanas viajé a Guatemala con mi familia y le puse atención a mi abuela. Su curiosidad hace que la mía aumente. Se paraba en diferentes lugares, con la misma posición, y observaba por largo rato a la gente, los colores, los detalles de los vestidos, el movimiento del agua, la forma de los volcanes, la textura de la comida. Lo veía todo, en silencio, hablando consigo misma. A veces me volvía a ver y me decía con la mirada que fue ella la que me dio esta necesidad. La más bonita de todas.  

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